Con este poema inicio un ciclo llamado "El amor en el tiempo", que pretende reflexionar sobre este sentimiento en las diferentes etapas vitales de las personas. "Sólo les queda eso", sobre el amor y la senectud.
Todo se cae
murmura él, los pantalones bajados hasta los tobillos,
sentado sobre la cama, con los calcetines puestos.
Todo se cae
La piel, los dientes, el pelo, los sueños.
Le cuesta erguir la espalda, ya no se pone firme cuando ella le acaricia.
Ella, que le espera entre las sábanas,
que le diría que no le importa,
sino fuera porque a él sí,
le espera y le mira.
Vaya, piensa
¿Cuando cambió?
No se había dado cuenta.
En el fondo, no ha cambiado.
¿Y de repente, ya no pueden besarse?
¿Y de repente, ya no pueden tocarse?
Si sólo les queda eso
El amor
Les reprueban que son niños enfermos
como si quererse fuera una locura
como si anhelar fuera obsceno
después de tanto juntos...
Labios surcados se balancean al compás del tiempo.
Que se joda el mundo, ríen y gritan, aún siguen vivos.
Todo se cae
musita él, los dedos arrugados y el ceño fruncido
tumbado junto a ella, con la respiración jadeante.
Todo se cae
y se posa como un recuerdo
en algún momento, suavemente,
le susurra ella.
Se abrazan a tientas,
podrían quedarse así, tras la puerta.
Las estatuas añejas lucen grietas
porque al separarse se quiebran.
SÓLO LES QUEDA ESO.
Publicado por Loth 2 comentarios
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