Engáñate a tí mismo,
porque en mí no urdirás
una ilusión o un espejismo
que enmascare la verdad.
No me conoces, no me amas,
codicias un trofeo en tu altar.
Desde la trampa te escondes y clamas
como un depredador a su manjar.
Búscame, llórame y grítame.
En mí existes sólo al olvidar.
Ódiame toda tu vida.
Que tu cólera te cerque hasta el final.
¿Qué le ocurrió al encantador de serpientes?
¿Le envenenaron sus sirvientes?
¿Qué le ocurrió al encantador de serpientes?
¿Le corroyeron su simiente?
No hay valor en la arrogancia.
No hay dominancia sin honor.
Y no es temor, es repugnancia
cuando se huye del traidor.
Te conozco, carente de alma en tu viaje,
sin ser demente ni animal.
Porque ni la bestia más salvaje
empozoña con mentiras y crueldad.
Búscame, grítame, llórame.
En mí existes sólo al olvidar.
Ódiame toda tu vida.
Que tu cólera te cerque hasta el final.
¿Qué le ocurrió al encantador de serpientes?
¿Le envenenaron sus sirvientes?
¿Qué le ocurrió al encantador de serpientes?
¿Le corroyeron su simiente?
El encantador de serpientes
Publicado por Loth 2 comentarios
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