Cama.
Me remiendo a mil mantas.
Mellando mi matriz,
mullendo mi mortaja.
¿Oyes cómo los muelles lloran
bajo mi macilenta marca
y soy yo la que chirría
mecida entre sus manos?
Yerro herrumbrosa y hierática
mientras llegan las horas horadadas.
Todas mis llagas yacen yermas,
llamaré a la lluvia aunque huyó hace mucho.
Entonces la tempestad del tiempo
desgrana su ingravidez
y desploma a trompicones
trombas de memoria insomne.
Mi mausoleo de almohadones
se humedece con alimañas.
Miran, mascan, minan, matan
¡Maldita sea mi mente!
Mártir de metáforas,
marioneta de mentiras.
Inmolaría mi ánima
pero ya soy un monstruo.
Al fin la mañana murmulla tras los muros
y mi mirada mendiga por el mundo.
La misericordia es para los muertos.
Coma.
Me remiendo a mil mantas.
Mellando mi matriz,
mullendo mi mortaja.
¿Oyes cómo los muelles lloran
bajo mi macilenta marca
y soy yo la que chirría
mecida entre sus manos?
Yerro herrumbrosa y hierática
mientras llegan las horas horadadas.
Todas mis llagas yacen yermas,
llamaré a la lluvia aunque huyó hace mucho.
Entonces la tempestad del tiempo
desgrana su ingravidez
y desploma a trompicones
trombas de memoria insomne.
Mi mausoleo de almohadones
se humedece con alimañas.
Miran, mascan, minan, matan
¡Maldita sea mi mente!
Mártir de metáforas,
marioneta de mentiras.
Inmolaría mi ánima
pero ya soy un monstruo.
Al fin la mañana murmulla tras los muros
y mi mirada mendiga por el mundo.
La misericordia es para los muertos.
Coma.
