Había comido la misma sopa aguada durante 15 años, cuando paladeó algo nuevo.
-¿Qué tiene? - farfulló él, sorbiendo de su cuchara - Sabe distinta.
-¿Te gusta? - le apremió ella. Le brillaban los ojos, y por un momento pareció contener la respiración.
-No estarás tratando de envenenarme, ¿verdad?- inquirió él, fingiendo suspicacia. La observó fijamente, hasta que el labio de ella se estremeció en un mohín de angustia.- De acuerdo, de acuerdo. No sabe mal.
La vio sonreír, y pensó que las mentiras facilitaban una vida demasiado larga.
Mientras ella fregaba los platos, la oyó suspirar.
- ¿Todo bien? - le preguntó desde el sofá.
-Sí, sí- balbuceó ella - Es sólo que no creí que te darías cuenta. De mi nueva receta.
-No seas tonta - comentó él - Deja eso ya y ven a sentarte un rato.
-Enseguida termino.
Ella se tomó un minuto para rebajar la tensión de los hombros, y exhaló profundamente, aliviada. Si él no había notado aquella espesa flema, podía escupirle cuantas veces quisiera. La próxima vez, quizás, en su querida lata de cerveza.
-¿Qué tiene? - farfulló él, sorbiendo de su cuchara - Sabe distinta.
-¿Te gusta? - le apremió ella. Le brillaban los ojos, y por un momento pareció contener la respiración.
-No estarás tratando de envenenarme, ¿verdad?- inquirió él, fingiendo suspicacia. La observó fijamente, hasta que el labio de ella se estremeció en un mohín de angustia.- De acuerdo, de acuerdo. No sabe mal.
La vio sonreír, y pensó que las mentiras facilitaban una vida demasiado larga.
Mientras ella fregaba los platos, la oyó suspirar.
- ¿Todo bien? - le preguntó desde el sofá.
-Sí, sí- balbuceó ella - Es sólo que no creí que te darías cuenta. De mi nueva receta.
-No seas tonta - comentó él - Deja eso ya y ven a sentarte un rato.
-Enseguida termino.
Ella se tomó un minuto para rebajar la tensión de los hombros, y exhaló profundamente, aliviada. Si él no había notado aquella espesa flema, podía escupirle cuantas veces quisiera. La próxima vez, quizás, en su querida lata de cerveza.
